R E P O R T A J E

Rosa María Torres
La Reforma Argentina

Vengo siguiendo el proceso argentino de transformación educativa desde hace mucho y, sobre todo, comparándolo con otros procesos en marcha en América latina. Veo que lo común son las medidas para emparchar lo que ya existe; aquí se observa un proceso más sistémico y más integral. Aquí se han tocado varios frentes: curricular, administrativo, pedagógico, y ahora la capacitación docente. Se ha planteado una reforma tanto del nivel primario como del secundario; en otros lados se está dejando la enseñanza secundaria para el próximo siglo.

No obstante, aquí, como en todos lados, sigue siendo insuficiente la participación de los docentes en la formulación y discusión de la propuesta de reforma. No basta con una participación mínima o formal. Ni hablar de los alumnos: ni siquiera se considera que tengan que participar. Sin embargo, un niño tiene derecho a opinar sobre qué clase de escuela quiere. De hecho, mis hijos desde muy pequeños me enseñaron mucho acerca de cómo debería ser una escuela para ser efectivamente pensada desde la óptica y necesidades de los niños.