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E G B 3

Espacios curriculares amplios y flexibles

Superar la rigidez y fragmentación de las asignaturas de la actual
escuela media es uno de los desafíos más importantes para la EGB3,
un ciclo que se propone brindar una propuesta pedagógica mucho más
abierta e integradora de las disciplinas y también más cercana a
las necesidades de los estudiantes.

La sensación de temor e inseguridad que sentían muchos chicos al pasar del séptimo grado al primer año del colegio secundario tenía razones bastante comprensibles. Dos de ellas eran: una abrumadora cantidad de materias y el tener que enfrentar a un batallón de profesores a los que consideraban demasiado exigentes y no tan amistosos como la maestra de grado a la que estaban acostumbrados.

Inmersos en un modelo institucional poco flexible, durante décadas los estudiantes del nivel medio padecieron una estructura curricular de 12, 13 o 14 materias, en la que el principal objetivo era "cumplir con el programa", imponiendo gran rigidez en los escuelas y restando tiempo para los proyectos institucionales. Entre tantas asignaturas y profesores la relación alumno-docente se despersonalizaba, ante la prioridad de "la materia" sobre las necesidades e inquietudes de los mismos chicos.

Sin embargo, la transformación educativa en la EGB3 no se limita a renovar contenidos en iguales materias o en materias con distintos nombres. A partir de repensar la nueva enseñanza media, este problema tiene una salida que es la que propone la EGB3 por medio de "espacios curriculares".

En dicha transformación en marcha, el proceso de transición está siendo construido entre todos a partir del aporte de experiencias y reajustes.

La propuesta pedagógica del ciclo se basa en el concepto de espacios curriculares, a los que define como agrupamientos de contenidos con unidad de sentido orientados hacia la formación de competencias definidas para el nivel y el ciclo, pero que tienen la ventaja de ser amplios y flexibles.

Tales espacios tienen una directa conexión con la autonomía de la escuela, que parte de un proyecto educativo institucional propio para dar una respuesta pertienente de acuerdo con el contexto y las necesidades de la comunidad a la que presta servicio la institución.

Tradicionalmente, las materias clásicas se basaban en un programa armado desde una disciplina, eran dictadas por un profesor determinado y casi siempre en forma expositiva.

En contraposición, la EGB3 propone no pensar en materias o asignaturas sino en este tipo de espacios regidos no sólo por la lógica de las disciplinas sino también por la lógica de la articulación, la integración de conocimientos y contenidos de diferentes disciplinas, la resolución de problemas y la relación con diferentes ámbitos de la comunidad.

El espacio curricular tiene una concepción más amplia, porque está pensado para organizar y articular un conjunto de contenidos seleccionados para ser enseñados y aprendidos en un tiempo escolar determinado. A la vez constituye una unidad autónoma de acreditación de aprendizajes, a cargo de un único docente con formación disciplinar.

Nuevos formatos

Pero los espacios curriculares no necesariamente tienen que limitarse al formato de materia clásica, sino que pueden adoptar distintos formatos -ya sea como taller, laboratorio, seminario o proyecto (que muchos de ellos eran considerados extracurriculares o extraprogramáticos)- o combinar varios de ellos.

Esta flexibilidad y amplitud permite a cada establecimiento escolar decidir las estrategias de enseñanza-aprendizaje más convenientes de acuerdo con la realidad en la que está inmersa.

Esto quiere decir que, por ejemplo, una escuela podrá decidir trabajar "Formación ética y ciudadana" como un espacio concebido como una serie de seminarios coordinados o, en cambio, podrá optar por hacer un taller para desarrollar en él un proyecto de investigación o de intervención comunitaria.

Otra aplicación posible puede darse en el caso de una escuela que detecta que sus alumnos tienen dificultades para la adquisición de competencias lingüísticas y que decida desarrollar una estrategia para fortalecer esas competencias. En cambio, si los estudiantes adquieren niveles aceptables de lectoescritura, es posible que la escuela opte por trabajar y profundizar contenidos determinados mediante un seminario específico.

Ampliar en lugar de sumar

A medida que la producción de conocimientos se fue complejizando, el modelo institucional escolar tradicional creyó solucionar el problema agregando cada vez más materias. En este sentido, la incorporación de informática o ecología es un ejemplo bastante difundido.

Sin embargo, la solución no fue definitiva porque, con el tiempo, otras materias como historia, geografía o biología no alcanzaron a dar cuenta del incesante desarrollo y conocimiento científico-tecnológico. Nuevamente la escuela intentó ocuparse del tema, agregando otras asignaturas o forzando espacios de integración entre las materias existentes, sin lograr los resultados previstos.

Frente a esta situación y teniendo en cuenta la constante complejización de los conocimientos del mundo, se propone para la EGB3 que estos espacios sean lo suficientemente amplios y abarcativos para que la integración de contenidos tenga lugar allí mismo.

De esta manera, cumplir con el desafío de reducir la cantidad de espacios curriculares que había en la escuela secundaria permitirá gestar propuestas de trabajo en las aulas de mucho mejor calidad, profundidad y continuidad, al tiempo que facilitará otro aspecto importante: la indispensable concentración de los profesores en un único establecimiento, de modo que no tengan que correr de un colegio a otro, sino que puedan construir un fuerte sentido de pertenencia en las instituciones en donde se desempeñan, y compartir con los alumnos sus conocimientos, experiencias y los orienten en la manera de resolver problemas.

Con respecto a la amplitud de dichos espacios, la idea es trabajar desde lo disciplinar, pero con una fuerte apertura a otros campos del saber, es decir, tratando de articular contenidos de otras disciplinas y, en algunos casos, de integrarlos.

Existen otras alternativas. Algunas de ellas son: trabajar "ciencias naturales combinadas", en lugar de las disciplinas por separado; concentrar todas las horas de música en unos años y todas las de plástica en otros, o considerar una producción integrada de diversos ejes artísticos. Otra alternativa es "cuatrimestralizar" algunos de estos espacios curriculares en función de lograr mejores aprendizajes.

Tiempos flexibles

Por lo tanto, la estructura curricular de la EGB3 no sólo tendrá menos espacios, sino que éstos tampoco deberán ser fijos. Esta característica se relaciona con un prerrequisito que consiste en evitar la figura del "profesor taxi" que va al colegio por dos horas, ya que la escuela media actual se organiza en función de las horas disponibles del docente y no desde la propuesta didáctica que garantice la calidad en el proceso de enseñanza-aprendizaje.

Si se logran la concentración horaria y flexibilidad de los tiempos de la institución, los profesores de distintas áreas podrán intercambiar horarios para desarrollar sus proyectos de mejor manera.

Así y mediante acuerdos que favorecerán a docentes, alumnos e institución, la escuela también puede combinar tiempos intensivos y tiempos atenuados.

Es decir que la escuela tendrá autonomía también para decidir si trabaja en forma intensiva determinado proyecto (por ejemplo de ciencias sociales) durante el primer cuatrimestre, para luego compensar con otros espacios en el período siguiente, o si prefiere trabajar varios proyectos a la vez, donde los grupos de alumnos estén involucrados en distintos aspectos de un mismo proyecto.

Cada establecimiento escolar implementará las opciones más convenientes según los respectivos diseños curriculares provinciales, y aportará su granito de arena a la transformación educativa, no agregando "horitas con algunos contenidos", sino tratando de incorporar los CBC y una dinámica de cambio institucional, de forma articulada y progresiva.

Una mirada integradora

Teniendo en cuenta que existen problemáticas en temas tales como salud y medio ambiente, que pueden ser abordadas desde diferentes disciplinas, una alternativa que se plantea a la hora de hablar de espacios curriculares en la EGB3 es el tratamiento transversal de contenidos, una opción que permitiría responder a dichas temáticas a partir de visiones más integradas y articuladas con problemas sociales significativos.

Por eso, los contenidos transversales podrían ser trabajados en los diversos espacios curriculares debido a que se relacionan con diferentes disciplinas, no con una exclusivamente y, por lo tanto, las instituciones contarían con espacios para desarrollar proyectos de integración de campos disciplinares diferentes.

Otro ejemplo es el que se refiere a determinados contenidos de las ciencias sociales que se cruzan con las ciencias naturales, tales como los problemas de ética, ambiente, salud o bien procesos tecnológicos.

Si bien esto no significa que los contenidos transversales tengan que tener un espacio curricular propio, la tarea de definir de qué manera deben ser trabajados también se relaciona con la concepción de espacios curriculares, para tratar de evitar lo que hacían las materias clásicas, que en muchos casos, negaban o filtraban estos temas importantes para la formación del ciudadano.