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N O T A D E T A P A

Educación en un país federal

La reforma educativa, que iniciamos en 1993 con la Ley Federal de Educación, previó un período de transición que está llegando a su fin. El próximo año casi todas las provincias estarán funcionando con el nuevo sistema, tanto en el Nivel Inicial como en los tres ciclos de la EGB y el Polimodal.

La implementación del tercer ciclo de la EGB se está llevando a cabo en tiempos diferentes y en distintas modalidades según la provincia. Esto puede resultar llamativo, pero no es un problema, sino una solución. Por lo pronto, digamos que es perfectamente posible dentro del marco normativo en vigencia. De hecho, las provincias están facultadas para tomar sus propias decisiones en función de sus propios ritmos y de sus propias necesidades.

De ningún modo hay que interpretar con esto que cada provincia es una isla o un país aparte sino que se trata de veinticuatro distritos dentro de un país federal que aprovechan la transición para adaptarse a una profunda reforma que involucra grandes cambios, los cuales pueden parecer fácilmente realizables para un espectador desprevenido, pero que no son tan simples considerando la diversidad de regiones de nuestro país.

Cuando se discutieron los tiempos de aplicación de la Ley Federal de Educación, el Consejo Federal, conformado por los ministros de todas las provincias, determinó mediante su resolución 32/93 que en el año 2000 todos las provincias estarán funcionando según el actual sistema educativo en todos los niveles: Inicial, los tres ciclos de la EGB y el Polimodal.

Para llevar adelante una transformación de tal magnitud fue necesario promover una fuerte inversión en infraestructura y equipamiento escolar. En tal sentido el Gobierno nacional –a través del Pacto Federal Educativo– ya lleva invertidos para el período 1993-1998 cerca de cuatrocientos millones de pesos en infraestructura, y más de setenta millones en equipamiento escolar.

En lo que se refiere al Nivel Inicial, el objetivo fundamental de la transformación fue concretar la obligatoriedad de la sala de 5 años, para lo cual en cada provincia se tuvo que hacer el esfuerzo de construir aulas, escuelas y ofrecer a todos los sitios donde hubiera población de 5 años una oferta educativa de calidad. El sacrificio que cada distrito ha realizado es distinto: en Capital Federal, comparativamente, ha sido menor porque es una zona que tradicionalmente ha tenido cobertura y que no tiene la situación de dispersión geográfica que sí tienen varias provincias de nuestro país.

En cuanto a la EGB 1 y 2 (los viejos 1º a 6º grado) las modificaciones han sido mayormente de contenido y de funcionamiento institucional. El compromiso más importante no ha sido el estructural. Sí, en cambio, ha requerido del diseño de nuevos cu-rrículos que incorporan los contenidos básicos comunes. Éste es un buen ejemplo de cómo está funcionando la reforma: cada provincia ha realizado sus nuevas propuestas de enseñanza, pero teniendo como guía los contenidos básicos comunes, y el resultado ha sido muy alentador, además de mostrar una confluencia de criterios mayor a la que podría esperarse observando los distintos ritmos y modalidades de aplicación de la ley. Aquí se ve con claridad, que si bien cada jurisdicción ha podido adaptar su currículo a sus necesidades y a su idiosincrasia, no se trata de que cada provincia sea un país, sino de que a su modo, con sus recursos, brinde una educación de calidad que asegure el derecho de cada estudiante a la misma formación. Otras transformaciones que se han llevado a cabo en este nivel en cuanto al funcionamiento institucional han sido la modernización de los métodos pedagógicos, actualización y horizontalización de las relaciones interpersonales, modificación del uso de los tiempos y del espacio, etc.

En cuanto a la EGB3, efectivamente presenta un panorama más heterogéneo, más diversificado. Como decíamos, hay un marco legal que hace de esta diversidad algo legítimo y existe un organismo que es el Consejo Federal, en el cual todos los ministros provinciales acordaron privilegiar los ritmos, las necesidades y las problemáticas provinciales por encima de la uniformidad nacional inmediata.

Aun dentro de esta diversidad no es cierto que haya veinticuatro tipos de decisiones diferentes, sino básicamente dos: hay provincias que en su momento decidieron implementar el tercer ciclo en experiencias a escala, y provincias que lo hicieron en todas sus instituciones. En el primer caso, las provincias implementan la reforma en una cantidad determinada de escuelas, y año a año ese número se incrementa. La implementación masiva hace referencia a que en un año, todos los séptimos de la provincia adoptan el nuevo funcionamiento; otro año, todos los octavos; etc.

Claro que la ley establece que ante la descentralización y la autonomía de las provincias hay básicamente dos elementos que resguardan la coherencia y la igualdad de aprendizajes: por un lado los contenidos que son obligatorios para todos los alumnos más allá de la provincia donde estén, y por el otro, el sistema nacional de evaluación que permite observar si la calidad de los aprendizajes es la misma en todo el país.

Independientemente de que el alumno pase de año, tenga profesores o maestros, curse áreas o materias, los Contenidos Básicos Comunes garantizan que los contenidos sean los mismos.

EGB3: en camino a la homogeneidad

En concreto, al ver la situación de las provincias una por una se puede apreciar, que ni aun en el tercer ciclo –el más complejo– la implementación de la reforma presenta casos que no encuadren dentro de los cánones previstos. Si bien la EGB3 tiene la particularidad de que asocia, a la vez, el último año de la vieja primaria y los dos primeros del secundario y que involucra modificaciones estructurales importantes, en todos los casos se ajusta a alguna de las dos opciones de aplicación (masiva o a escala) y estará funcionando en forma totalmente homogénea para el año 2000.

Hacia 1998 la implementación de la nueva estructura del tercer ciclo – en uno, dos o los tres años del nivel– se concretó masivamente en las provincias de Buenos Aires, Córdoba, Corrientes, Chubut, La Pampa, Mendoza, Santa Cruz, San Juan, San Luis y Santa Fe. En las provincias de Catamarca, Jujuy, Misiones, Salta, Santiago del Estero, y Tierra del Fuego la implementación estaba muy avanzada, pero a escala, es decir, en un determinado número de escuelas.

Mientras tanto, en Chaco, Entre Ríos, Formosa, La Rioja, Neuquén, Río Negro, y Tucumán, también se inició la implementación a escala.

La provincia de Buenos Aires, por ejemplo, en 1996 inició la implementación masiva del 7º año, al año siguiente lo hizo con el 8º y a partir de 1998 ya tiene todo el tercer ciclo funcionando según el actual sistema educativo.

Es decir, que cada provincia, según sus posibilidades, sus necesidades y sus plazos, va llevando adelante la marcha de la reforma, pudiendo así programar para el año próximo la concreción del nuevo sistema en todos sus niveles. A tal efecto, durante 1999 muchas provincias ya están implementando el tercer ciclo en forma masiva.

En síntesis, con un período necesario de transición, la reforma se ha ido llevando a cabo respetando las características y las situaciones propias de las provincias. Se han realizado las acciones necesarias sobre los contenidos y se ha establecido una fecha tope para garantizar un arribo exitoso a la aplicación total, pero teniendo en cuenta que nuestro país, por su extensión territorial y su diversidad, no requiere de una política de uniformidad si pretende llegar a un buen término, ya que muchos distritos no podrían seguir una marcha impuesta unilateralmente.

Esto no quiere decir que se haya desdeñado la homogeneidad. Todo lo contrario, algo de uniformidad se reconoce como imprescindible. Pero se ha tenido en cuenta que como parte fundante de un país federal, cada provincia debía contar con el derecho de alcanzar los rasgo básicos de esa uniformidad por el camino que mejor se adaptara a sus posibilidades.u

Asistencia técnica

Las provincias han diseñado y llevan a cabo acciones específicas que acompañan el proceso de implementación del tercer ciclo de la EGB, para orientar a las escuelas en la puesta en marcha de este ciclo, tanto en los aspectos curriculares como en aquellas cuestiones que requieren reorganizaciones a nivel institucional.

En la mayoría de los casos estas acciones se centran en la realización de jornadas con supervisores, directivos y docentes de las escuelas en las que se implementa la EGB3 a fin de analizar, discutir y orientar las prácticas a partir de las propuestas de los nuevos diseños curriculares.

Estas acciones de acompañamiento se complementan con la elaboración y distribución de materiales de desarrollo curricular que presentan orientaciones, generalmente de tipo didácticas, para abordar la enseñanza de los contenidos de las distintas áreas curriculares.

También las provincias realizan acciones destinadas a asesorar a las escuelas en la elaboración de proyectos institucionales específicos, a establecer redes interinstitucionales, a informar a las escuelas sobre las normativas provinciales, etc.

A partir de este tipo de acciones se reciben e integran los aportes para el necesario ajuste de los diseños curriculares del tercer ciclo, ya que actualmente y en la mayoría de los casos, han sido distribuidas a las escuelas las primeras versiones de estos materiales.

CFCyE: un ámbito de concertación

Por Osvaldo Devries, ex secretario del Consejo Federal de Cultura y Educación.

La transformación educativa se está implementando en todo el territorio argentino. Su carácter federal se manifiesta especialmente a través del Consejo Federal de Cultura y Educación que, integrado por todos los ministros de Educación del país y presidido por el ministro de Educación de la Nación, constituye un ámbito de concertación y coordinación conformado por los gobiernos de distintos signos políticos de todas las provincias. Allí se generan los grandes acuerdos que cada provincia aplica según sus características particulares. En los últimos años, desde la sanción de la Ley Federal de Educación en 1993, la gran mayoría de las resoluciones referidas a la aplicación de dicha ley han sido aprobadas por unanimidad. Ello habla de una voluntad política compartida de avanzar en la consideración de la educación como política de Estado, situándola por encima de diferencias políticas o sectoriales. Este espíritu fue reafirmado en la resolución N° 56 del

CFCyE del año 1996, que fuera aprobada por unanimidad y aclamación por la totalidad de los ministros del organismo federal.

En esta etapa de transición las provincias están progresivamente implementando los acuerdos arribados en el seno del Consejo, respetando sus ritmos, en función de sus condiciones y realidades particulares. Pero esta gradualidad converge hacia un objetivo común: la transformación del sistema educativo de la Argentina, tal como lo establece la Ley Federal de Educación.

El modelo pampeano

Por Luis E. Roldán, ministro de Cultura y Educación de La Pampa

En nuestra provincia la implementación del cambio de estructura del sistema educativo se hizo masivamente en todas las unidades educativas y en todo el ámbito de la geografía provincial.

En primer lugar, la consigna con la que se trabajó en la planificación fue la de que los cambios se iban a realizar en función de lo que los equipos técnicos planificaran específicamente, pero atendiendo también a lo que las distintas comunidades educativas plantearan como necesidades y fundamentalmente a lo que fuese posible hacer con los recursos disponibles en cada zona.

La segunda consigna a respetar fue que el cambio sería gradual y progresivo, continuo pero flexible, permanente pero dinámico.

Hemos construido un modelo para llevar no sólo adelante la transformación sustancial de la educación pampeana, sino también la estrategia que nos permitiera implementar los cambios más complejos, como lo son el de la estructura, con el menor costo social y económico posible.

Nuestro modelo está basado en tres columnas fundamentales. La primera es que hemos concebido el tercer ciclo de la EGB casi como una escuela intermedia con una identidad propia. En segundo lugar esta nueva estructura necesitaba de directores y coordinadores específicos para ese nivel, seleccionados según la ley provincial de educación que hace hincapié en los proyectos institucionales, los consejos institucionales y los equipos de gestión. La tercera columna era dotar a estas escuelas de edificios propios, construidos o refuncionalizados especialmente con ese destino.

No todo está hecho

A pesar de los grandes avances de los últimos años, no todo está hecho. En muchas provincias falta completar, por ejemplo, la inclusión de lengua extranjera y tecnología en los primeros ciclos de la EGB. En el nuevo secundario (EGB3 + Polimodal) falta encontrar el carácter preciso a las propuestas de orientación y tutoría, así como a los proyectos de acción. En todos los casos es sólo el principio. Queda el compromiso de profundizar los cambios para construir un sistema educativo flexible y dinámico, capaz de acompañar los cambios de la sociedad.

Provincia de Buenos Aires: inclusión social y equidad

Por Graciela Giannettasio, directora general de Escuelas y Cultura de la provincia de Buenos Aires

La transformación educativa en la provincia de Buenos Aires tuvo como objeto fundamental lograr una mayor equidad a través de la incorporación de más alumnos al proceso educativo, mejorar la calidad de las estrategias de enseñanza y generar una mayor vinculación de los estudiantes con la cultura del trabajo.

Esto permitió la inclusión de muchos alumnos que habitualmente no concurrían a la escuela media (un 40% de los egresados de séptimo en el conurbano, un 25% en el resto de la provincia de Buenos Aires).

La necesidad del proceso de implementación de la transformación en la provincia de Buenos Aires estuvo vinculada con la ruptura de una situación de altísima inequidad: aquellos que tenían menos recursos quedaban fuera del sistema educativo.

La marcha de la reforma educativa en la provincia, que empezó con la extensión del octavo en 1997, la incorporación del noveno, la finalización de la primera EGB en 1998 y el inicio del primer año del Polimodal en 1999 no implica de ninguna manera la imposibilidad de que nuestros alumnos circulen libremente por el resto del país. Un alumno egresado del 9º año de la provincia de Buenos Aires puede ingresar perfectamente -conforme con los acuerdos del Consejo Federal- al tercer año de la vieja escuela media en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, por ejemplo.

Más allá de las denominaciones y de los modos de organización local, lo importante de la transformación es su alto factor de inclusión social, en momentos en donde todos decimos que la exclusión es la causa fundamental del delito, la inseguridad y la injusticia.