En algunos sectores ha surgido la inquietud, luego de la aprobación del Acuerdo Marco, acerca de la identidad de la Educación Especial y la posibilidad de que se diluya en ámbitos de la educación común o se cierren sus servicios.
El Acuerdo Marco consagra una concepción de la Educación Especial que incrementa su participación en el ámbito educativo. Esto se hace evidente -comparándola con la educación tradicional- en estos aspectos:
I. Amplía la población potencial que debe atender la educación especial.
El Acuerdo Marco señala que debe atender a todos los niños con necesidades educativas especiales, en todos los niveles del sistema. Discapacidad y necesidades educativas especiales no son conceptos exactamente equivalentes. Es probable que la mayoría de los alumnos con discapacidad experimenten necesidades educativas especiales, dependiendo del tipo y grado de la discapacidad, de las competencias que deban adquirir y de su contexto educativo. Pero hay además alumnos que tienen necesidades educativas especiales y no son discapacitados (por ejemplo, alumnos con trastornos de aprendizaje, alumnos talentosos, alumnos con trastornos de conducta, etc.). El Acuerdo Marco dispone atender el segmento de alumnos con necesidades especiales más complejas (actualmente de cobertura restringida) y amplía las prestaciones, los recursos y los apoyos a todos los sectores de la comunidad educativa, no sólo a los alumnos.
II. Prolonga el período de atención de los alumnos con necesidades educativas especiales.
En este sentido, el Acuerdo Marco propone que los alumnos con necesidades educativas especiales sean apoyados por la Educación Especial “desde que éstas son detectadas, y en tanto la persona realice alguna actividad educativa o de capacitación, en cualquier momento de su vida...”. Plantea también que “... procurará la integración de los alumnos con necesidades educativas especiales a las instituciones de educación común, en todos los niveles del sistema...”. O sea desde la estimulación temprana hasta la universidad.
III. Realza las funciones de la Educación Especial, sus docentes y equipos.
Supera la situación de subsistema aislado, ofreciendo un continuo de prestaciones que pueda dar cuenta de la amplia gama de las necesidades educativas especiales. Impulsa el trabajo colaborativo de los docentes en equipos y les propone roles más jerarquizados, en el asesoramiento a sus colegas de la educación común y a sectores de la comunidad, así como formas organizativas desde donde actuar, como los centros de apoyo a la educación común. Además, el Acuerdo Marco ubica a los docentes de Educación Especial en el centro coordinador de una red de instituciones profesionales que trabajan para resolver las necesidades educativas especiales.
De lo expuesto se hace evidente que se está proponiendo más y mejor Educación Especial y que es importante no circunscribirla a las escuelas especiales. Estas últimas son una de sus partes fundamentales, pero no la única. La Educación Especial debe desarrollarse en múltiples ámbitos: la educación común, los hospitales, las fábricas, los centros comunitarios, etc. Son parte de la Educación Especial sus equipos docentes, coordinadores, supervisores, etc., independientemente del lugar físico en que circunstancialmente se desempeñen. El crecimiento de la Educación Especial no es posible si los conocimientos y experiencia de sus profesionales se restringen a las escuelas especiales. Deben poder ser compartidos y aprovechados por todos los alumnos del sistema. Esto ayudará a mejorar la calidad educativa del conjunto de las instituciones, con el doble resultado de evitar la pérdida de matrícula y hacerla cada vez más inclusiva.