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I N N O V A C I O N E S E D U C A T I V A S

“Hacerse cargo”

Desde hace algunos años, la escuela 4-114 “Manuel Belgrano”
de Salto de las Rosas, provincia de Mendoza, decidió asumir
la responsabilidad de sus propios resultados educativos
a través de varios proyectos que apuntan a brindar mayor
“contención pedagógica” a quienes más la necesitan.

Se trata de una institución que decidió asumir sus propios resultados en relación con la eficacia de sus objetivos y a partir de ello generó un cambio de actitud en la escuela, en los docentes, en los chicos, en sus grupos familiares y por ende en la comunidad en general.

La escuela rural 4-114 “Manuel Belgrano”, de Salto de las Rosas, provincia de Mendoza, enfrentaba serios problemas socioeconómicos como son los escasos recursos, una importante cantidad de alumnos que necesitan trabajar, bajos ingresos familiares, desempleo y subempleo, el descenso en la calidad de vida, las grandes distancias que muchos alumnos deben recorrer para cursar alguna de sus dos especialidades (Técnico Mecánico y Bachillerato Artesanal con Orientación en Alimentación).

Con la firme decisión de enfrentar dichos inconvenientes, el equipo de conducción de la escuela, se propuso cumplir los objetivos básicos de la educación, aunque ello implicara cuestionar y en algunos casos derribar paradigmas. Así, atreviéndose a romper con lo establecido encontró efectivos caminos de acción concreta. Los resultados están a la vista: por lo pronto la escuela prácticamente duplicó su matrícula en los últimos cinco años.

De “Julio Mejor” a “Terminemos la secundaria”

Implementando una serie de proyectos sucesivos, vinculados por la decisión de elevar la calidad educativa del establecimiento, se obtuvieron resultados que superaron las metas previstas inicialmente.

En 1995, se inició el proyecto “Julio Mejor”, que convoca a los alumnos que adeudan materias previas para que se presenten a rendirlas en las mesas del mes de julio, tradicionalmente caracterizadas por un alto nivel de ausentismo. Para ello comienzan a trabajar desde mayo con tutorías personalizadas que promueven la preparación de los contenidos de manera sistemática en un ámbito de contención que favorece el compromiso por parte de los alumnos.

Con lo positivo de esta experiencia, en 1997 se introdujo la propuesta “Terminemos la secundaria”. Por su carácter innovador la misma integró el libro “Escuelas en transformación; 100 experiencias pedagógicas innovadoras”, editado por el MCyE en 1998. Consiste en la oferta de apoyo pedagógico a los egresados de la escuela que por diversas razones adeudan asignaturas, a fin de que puedan obtener su título y con él la posibilidad de ingresar a trabajos de mayor jerarquía. La implementación del mismo requirió un tiempo institucional de cuatro horas cátedra semanales, destinadas a crear un espacio de estudio y asesoramiento durante el ciclo lectivo. Se convocó a los alumnos en condiciones de ingresar al proyecto. Se realizó una evaluación personalizada para seleccionar y agrupar por áreas las materias, para finalmente definir entre coordinadores y profesores los trabajos prácticos, ejercitaciones, proyectos, etc. que deberían ejecutar los alumnos. El seguimiento permanente de las actividades a desarrollar por los egresados mediante clases de apoyo, sumado al acompañamiento y asesoramiento en los días previos al examen final, creó un ámbito de responsabilidad compartida que redundó en un compromiso real con el aprendizaje.

“El nuevo libre”

Pero esto no fue todo. Capitalizando los excelentes resultados de las experiencias previas, y teniendo en cuenta la difícil realidad que año tras año viven padres, alumnos y escuelas en los veinte días que separan las últimas mesas examinadoras de febrero de la inscripción en el ciclo lectivo correspondiente, para aquellos alumnos que repetían, en 1998 el equipo directivo decidió llevar a la práctica el proyecto “El nuevo libre”.

Secundado por el profesor Mario Anaya (como coordinador), se “hizo cargo” de la totalidad de los alumnos repitentes (que hubieran desaprobado desde un mínimo de tres a un máximo de siete materias), organizando para ellos una cursada paralela durante el ciclo lectivo con características muy particulares.

La misma comprende cuatro jornadas semanales de cuatro horas cada una, distribuidas en:

  • dos jornadas destinadas al estudio de las asignaturas en un espacio institucional, en el que un docente acompaña a los alumnos sin desarrollar contenidos, sino procurando la adquisición de hábitos de estudio autónomo, trabajando los aspectos socioafectivos y evaluando de manera permanente la apropiación de saberes disciplinares;
  • dos jornadas destinadas al trabajo en sectores institucionales tales como biblioteca, laboratorio, taller, preceptoría, secretaría, para favorecer su reconocimiento como parte importante de la institución, y adquirir experiencia en tareas escolares, además de promover el mayor sentimiento de pertenencia a la misma.

La eficacia del proyecto fue muy alta y trascendió las metas fijadas desde el momento en que posibilitó un cambio de actitud tanto en los alumnos (que vieron crecer su capacidad de autoestima al encontrar un espacio de inserción fuera del clásico rótulo de “fracaso escolar”), como en las familias (que encontraron la contención sociopedagógica que sus chicos necesitaban) y por supuesto en la escuela que, desde el momento en que realizó una autocrítica y se atrevió a cuestionar los tradicionales criterios de admisión para repitentes, comprobó que todos los chicos están en condiciones de reanudar su actividad escolar como alumnos regulares, contenidos por un proyecto adecuado.

En este sentido, la Escuela 4-114 “Manuel Belgrano” realiza una experiencia que se suma a más de una decena de proyectos similares; para contactarse con ella, se puede escribir a: Sarmiento 349, Salto de las Rosas, Mendoza (CP 5500).