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I N N O V A C I O N E S E D U C A T I V A S

Aprovechando la transformación

La escuela “Luis Feldman Josín”, de Trelew, Chubut, llevó
adelante un proyecto institucional en donde la capacitación
docente se convirtió en el eje central. De esta manera, la
investigación-acción y el trabajo en equipo se unieron para
garantizar un mejoramiento de la calidad educativa.

El proyecto “Reflexionar para crecer” nace en 1992 en la Escuela Nº 199 de Trelew con el objetivo de redimensionar el Departamento de Aplicación que allí funcionaba. La necesidad de esta reconversión surge a partir del cierre de las escuelas de magisterio de nivel medio de la provincia. Se aprovechó ese momento de cambio para realizar una consulta a la comunidad educativa, y las respuestas de los docentes no se hicieron esperar: se requería capacitación e investigación. En vistas de estas demandas, la transformación institucional se basó en estos dos ejes centrales con el objetivo de construir una escuela como centro de reflexión y producción de conocimiento que forme sujetos críticos. Además, se intentó expandir la experiencia y hacer partícipes del nuevo proceso a las escuelas de impacto Nº 174 (periférica) y Nº 64 (rural).

Análisis del pasado

Cuando surge el proyecto “Reflexionar para crecer”, se generó la necesidad de enumerar algunas debilidades de la organización curricular que caracterizaba al Departamento de Aplicación para poder mejorarlas, como por ejemplo:

  • la falta de principios organizadores que permitieran una mejor integración de los contenidos;
  • el trabajo atomizado, más allá de los esfuerzos propios de cada docente;
  • la organización temporal anual, dado que obstaculizaba la posibilidad de evaluar los logros durante el desarrollo del alumno;
  • la ausencia de instancias que favorecieran la capacitación docente.

Frente a esta situación, y en un intento de actitud crítica del propio accionar docente, estas instancias de encuentro y reflexión fueron el puntapié inicial para llevar adelante las siguientes transformaciones:

  • la reorganización del espacio del aula por rincones por donde pasan todos los alumnos a lo largo de la jornada. Es decir, las aulas dejaron de ser islas dentro de la institución;
  • la concentración de las horas especiales en un día por ciclo y la organización de jornadas quincenales de planificación conjunta (debate, estudio, análisis de biografía);
  • la posibilidad de que los alumnos trabajen temas de su interés, y que los docentes puedan organizar los contenidos de las distintas áreas alrededor del tema propuesto por ellos;
  • la utilización de fichas de autoaprendizaje;
  • la formación del Consejo Escolar para lograr la participación activa de los alumnos en el quehacer cotidiano. Se crearon dos comisiones: ecología y solidaridad;
  • la responsabilización rotativa de los alumnos de determinadas tareas dentro y fuera del aula. Estas funciones son bimestrales, y al finalizar el período son evaluadas por los propios compañeros:
    • Gestoría: se ocupan de buscar papeles, elementos de librería para el aula, etc.
    • Biblioteca: administran los libros del aula.
    • Limpieza y mantenimiento del aula: colaboran con el personal de maestranza en el cuidado de espacios físicos.
    • Archivo periodístico: se encargan de seleccionar y recopilar artículos de diarios, revistas y otras publicaciones que les pueden ser útiles en sus actividades.
La escuela hoy

La experiencia relatada se aprobó en 1993 y estuvo sometida a una etapa experimental durante dos años, tiempo más que suficiente para ver los frutos de la capacitación docente entre pares. Es así como a partir del proyecto “Reflexionar para aprender”, el trabajo cooperativo y la búsqueda constante de respuestas -ya sea para solucionar problemas o acrecentar aspectos positivos- caracterizan al ambiente institucional.

Con el paso de los años se pusieron en marcha distintas propuestas, como la que se llevó a cabo para resolver la falta de vínculo entre educadores y alumnos. La problemática se abordó de manera integrada: los docentes de cuarto y quinto grado, y los de sexto y séptimo grado, comenzaron a planificar en equipo, a compartir clases y a trabajar indistintamente en las diferentes aulas.

En conclusión, cuando en una escuela se trabaja con estos parámetros, se está favoreciendo:

  • la responsabilidad en la toma de decisiones;
  • la coordinación conjunta de los objetivos;
  • la flexibilidad en tanto aceptación de sugerencias y críticas;
  • la concientización de un trabajo solidario;
  • la continencia en situaciones problemáticas;
  • la justificación y fundamentación de cada decisión.