Si Ud. sólo conociera el viejo Ford T negro, de 1920, no podría imaginar el actual automóvil o entender los problemas que genera en las zonas urbanas, aunque siga cumpliendo la misma función. Tampoco es fácil entender las características de la educación del siglo XXI, a partir de la experiencia lograda por haber aprobado con éxito diversos niveles del sistema educativo.
¿Permite la teoría disponible anticipar características del lector?
La mejor manera de saber lo que pasa en educación, hoy día, es examinar “nuestra” educación. A la mayoría nos gusta aprender asistiendo a una buena conferencia, porque hemos sido formados, en general, con un sistema frontal. Por esto puedo predecir que Ud., lector, preferiría oír una conferencia en lugar de leer este artículo (aunque se lo lee en unos 10 minutos y una charla demoraría 40 minutos). Si su respuesta confirma esta predicción, significa que el sistema educativo lo ha condicionado, de una manera casi “pavloviana”, para esperar una conferencia. Además es probable que Ud. no conozca su velocidad de lectura. Es algo, que se puede corregir en dos minutos (el tiempo necesario para leer un texto de la primera página del periódico y contar cuantas palabras leyeron en un minuto) y usar esa información para decidir cómo aprender en el futuro. Es probable que Ud. lea a 300 o más palabras por minuto. Eso es tres veces más rápido que escuchar; además, se recuerda el doble de lo que escucha. También se emple
a el doble de palabras cuando habla, que cuando escribe. Pero además, se escribe con mayor precisión. Entonces, es unas 20 veces más eficiente leer que oír.
El sistema educativo no nos preparó para aprender con eficiencia.
Si se confirma la predicción: “Ud. esperaba una conferencia” se puede afirmar que está condicionado para aprender escuchando. La conferencia o el “dictado” son formas que predominan en los diversos niveles del sistema educativo. El 80% de los profesores de nivel medio dicta sus clases. Somos una sociedad oral, nos gusta hablar. Pero el futuro implica: leer los mensajes de Internet; instrucciones escritas para manejar nuevas versiones de los programas favoritos o para armar nuevos equipos.
Las tendencias que cambiarían la educación en el siglo XXI.
Está cambiando nuestro conocimiento de la persona y su cultura, de la forma en que conocemos y de cuándo y cómo aprendemos. Todas estas tendencias las presentamos, resumidas, en el Cuadro 1. Si la presentación es correcta, estaríamos pasando de un paradigma que operó durante dos siglos a un nuevo paradigma. Este cambio va a generar problemas. Marshall McLuhan (1911-1980) dijo: “Nuestra era de la ansiedad es, en gran parte, resultado de intentar hacer el trabajo de hoy con herramientas y conceptos de ayer”. Espero ilustrar uno de esos problemas por la dificultad que tenga el lector para aceptar que es necesario leer (antes) de ingresar en un salón de clase, para que ahí se discuta el tema que corresponda y no se lo pase.
¿Cómo formar profesores que promuevan el aprendizaje personal?
Los académicos que forman a los profesores deben reducir sus conferencias de dos horas a sólo media hora; y dedicar la otra hora y media a enseñar, con la participación directa de los futuros profesores, diversas experiencias de educación activa o dar oportunidades de participar en grupos o a través de preguntas sobre las lecturas previas. Es un problema de actitud, más que un problema de capacidad.
Cuando un maestro desarrolla un proyecto con sus alumnos cambia su rol. En el proyecto construye al mismo nivel de los alumnos. Tiene que definir objetivos, actividades o recursos, seleccionar opciones y definir cronogramas. Por ejemplo: “estudiemos los griegos” (y en carpintería construyamos columnas griegas, en dibujo usemos como tema el Partenón y describamos y preparemos comida griega). Lo importante es que todo proyecto implica un cambio del rol del maestro. En la presentación de una disciplina el profesor suele hablar para “transmitir”, mientras que en el proyecto debe “hacer”. Al cambiar el rol del maestro pasa de “transmitir” a “ser el promotor” del proceso de aprendizaje.
¿Cuál es el mínimo común denominador entre los alumnos?
Aprendemos con velocidades diferentes y algunos aprenden mejor oyendo y otros leyendo. Hoy hablamos de las múltiples inteligencias (Cuadro 1) que reducen la utilidad del Coeficiente de Inteligencia (C.I.) para indicarnos el nivel de inteligencia de una persona. Hoy día nos dicen: su capacidad analítica es tal o su capacidad de relaciones interpersonales es tanto. Entonces tenemos que llegar a entender las necesidades básicas de cada uno y establecer los elementos comunes
¿Aprenderá el adulto en diversos momentos de su vida?
Entre los supuestos de la Educación Apropiada al Alumno “Individual” (EAAI) aparece la palabra permanente. La idea de la educación permanente es que no hay un momento en que decimos: completamos nuestra educación. De hecho siempre hemos seguido aprendiendo, pero la educación no nos preparó para usar sistemáticamente las oportunidades ni para aprender de los errores. Tampoco existían, hasta hace muy poco, oportunidades de estudio para la tercera (y cuarta) edad.
¿Son incompatibles los dos paradigmas o es posible integrarlos?
En la década del ´50 entraban en la universidad 3 de cada 100 personas nacidas en el mismo año. Hoy día entran 30 de cada 100 y por eso el grupo ya no es muy homogéneo. El método frontal que usaba la universidad de mi tiempo era muy eficiente, porque mi grupo era muy homogéneo. Pero cuando no lo es, probablemente al cabo de tres clases, un tercio del curso se quede atrás, perdido, y nunca más se recupere. Es decir, cuando la educación se masifica, el modelo frontal es menos funcional. Cuando existe un alto grado de heterogeneidad hay que usar otros métodos. Es decir, hay que dar oportunidades para que cada uno pueda aprender a su velocidad. Ése es el mensaje. Los paradigmas pueden ser complementarios.
La síntesis para el tema creemos que surge de la primera pregunta: no es difícil cambiar, si los profesores tienen la oportunidad de vivir experiencias de aprendizaje activo durante su formación (y en servicio). Si se forman practicando los modelos que se les recomienda usar cuando enseñen, tendremos la educación de alta calidad que permita enfrentar en buena forma los desafíos del nuevo milenio.