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F O R M A C I Ó N D O C E N T E C O N T I N U A

1998: un año de construcción

Hace doce meses la Formación Docente tenía ante sí el desafío
de sentar las bases de su transformación. Hoy es posible afirmar
que se ha trabajado firmemente para alcanzar esa meta: la nueva
Formación Docente ya está en marcha.

Durante 1998 fue posible dar pasos seguros hacia la consolidación de un sistema de Formación Docente diferente. En este sentido, el Programa Nacional de Transformación de la Formación Docente y la Actualización del Profesorado (dependiente del Ministerio nacional) asumió de manera conjunta con las Cabeceras Provinciales de la Red Federal, y las Direcciones Provinciales de Educación Superior, el proceso de reforma de los Institutos de Formación Docente. A partir de la asistencia técnica y la coordinación de dicho programa, se llevaron a cabo distintas instancias de capacitación y espacios de debate e intercambio para la elaboración de acuerdos. Esto implicaba la construcción de criterios orientadores y la realización de innovaciones concretas para poder comenzar el ciclo lectivo ’99 con los institutos en pleno proceso de cambio. Las metas que guiaron el trabajo de estos meses se centraron en cuatro aspectos prioritarios: la transformación curricular y la capacitación de los docentes, la reorganización de los institutos, los cambios del modelo de gestión y, por último, la implementación del Sistema de Acreditación.

Lineamientos y Diseños Curriculares

Con respecto a la dimensión curricular, se realizaron tres seminarios cooperativos con la participación de los equipos técnicos de las Cabeceras Provinciales y especialistas disciplinares de todas las carreras que se abrirán el año próximo. El objetivo central de estos encuentros fue la concreción de acuerdos técnicos con los ministerios provinciales para facilitar el proceso de construcción curricular. Para poder llevar adelante ese objetivo, se organizó la tarea en función de dos etapas fundamentales: primero, la elaboración de los Lineamientos Curriculares Provinciales, y segundo, la elaboración de los Diseños Curriculares por Instituto. Como resultado de este trabajo, a fines de 1998, un porcentaje mayoritario de provincias cuenta con los lineamientos curriculares terminados. Es conveniente aclarar que la preparación de los lineamientos es responsabilidad directa de cada ministerio provincial, en cambio, la elaboración de los diseños curriculares institucionales es una tarea compartida entre las autoridades provinciales y los IFD.

En este sentido, cabe señalar que cada provincia decidió el grado de autonomía que tendrían los institutos para llevar a cabo la elaboración de sus propios diseños, tarea ésta que hasta ahora nunca habían realizado, puesto que respondían a una larga tradición nacional en la que había un único programa que se sancionaba para todo el país. Teniendo en cuenta lo anterior, se puede entonces entender el valor significativo que adquieren los logros obtenidos: las dos terceras partes de las provincias tienen prácticamente listos los diseños de las carreras que abrirán su inscripción en marzo –que deben ser aprobados por las Unidades de Evaluación provincial o regional-, y el resto los concluirá en los primeros seis meses de 1999.

Sistema de Acreditación

La transformación iniciada en la dimensión curricular (tanto al interior de cada provincia como a nivel institucional) y la puesta en marcha de un sistema unificado de acreditación han sido los aspectos trabajados con mayor intensidad durante este año, ya que se consideraban prioritarios según los tiempos consignados en los acuerdos del Consejo Federal. Teniendo en cuenta lo establecido por los ministros provinciales en las reuniones de Consejo, se necesitaba contar con nuevos contenidos curriculares, para luego presentar los documentos necesarios para cumplir con los plazos de la primera acreditación. Desde este marco, la temática del sistema de acreditación fue puesta en consideración durante un primer seminario realizado a fines de 1997, para continuar con la tarea durante otros tres encuentros que se llevaron a cabo en 1998 con la participación de los equipos técnicos provinciales. Como balance de este proceso encarado hace ya un año, más de la mitad de las provincias han puesta en marcha la organización de sus comisiones de evaluación. Paralelamente, con la asistencia del Circuito F y G, los equipos de conducción de los IFD recibieron capacitación para poder cumplir con otro de los requisitos: la elaboración y presentación de los Proyectos Educativos Institucionales, o de los Protocolos (una versión más acotada de los PEI), los que fueron revisados para su corrección o ampliación por el equipo técnico nacional y provincial.

Metas para el ’99

¿Qué objetivos se contemplan como prioritarios para el próximo año? Por un lado, se pretende centrar las bases de la tarea en la transformación de la organización y de la gestión institucional. Además, desde lo curricular, se percibe como importante la introducción de las funciones de investigación y capacitación en los institutos, y la cuestión de la implementación en la práctica de los nuevos diseños. Por último, en lo que respecta al sistema de acreditación se pronostica un trabajo de organización y ejecución de las principales tareas de las unidades en evaluación: consideración de los nuevos diseños y seguimiento de la primera acreditación de los IFDC.

Importantes aportes

En todas las acciones indicadas se contó con el valioso aporte del circuito E de capacitación para profesores de profesorados, el Programa de Reforma e Inversión en el Sector Educación (PRISE) que financia asistencia técnica en diferentes aspectos, el circuito F y G de actualización de directivos y la Dirección Nacional de Investigación y Desarrollo en construcción curricular.