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E G B 3

El tercer ciclo ya está en marcha

Con diferentes modalidades, casi todas las provincias argentinas
han puesto en marcha la EGB 3. La generalización del ciclo y el
acuerdo para una estructura curricular básica son los puntos
salientes del trabajo realizado durante 1998.

Desde que comenzó la transformación educativa se fueron sucediendo avances en el proceso de modificar, desde adentro, las estructuras pedagógicas. Transformar el viejo esquema en un nuevo modelo adecuado a las necesidades de los tiempos modernos ha sido y sigue siendo un gran desafío. Docentes, alumnos, padres, autoridades provinciales y nacionales han encarado esta tarea con entusiasmo y la han sostenido a través del tiempo. Siempre se asumió como un desafío completar la transformación educativa de manera gradual y progresiva. Así surge de los acuerdos alcanzados en el Consejo Federal de Cultura y Educación para la aplicación de la Ley Federal 24.195. Entre los cambios que se pusieron en marcha, uno de los que más ansiedad ha generado, tanto en los técnicos nacionales y provinciales, los supervisores y directivos, como en los docentes encargados de ponerlo en práctica en las aulas, es el tercer ciclo de la Educación General Básica. Y no es para menos, ya que son muchas las expectativas que se depositan en él. Desde la extensión de la escolaridad obligatoria (dos años más), hasta la retención de matrícula en la preadolescencia, etapa de cambios profundos que anticipan la futura inserción social. Durante el transcurso de este año se ha generalizado la aplicación de la EGB 3 en casi todo el país, lo que constituye un hecho significativo.

Un poco de historia

El balance de 1998 quedaría descontextualizado sin repasar brevemente lo hecho durante 1997. En ese año se inició un trabajo destinado a elaborar los documentos curriculares del tercer ciclo en la mayoría de las provincias, con las excepciones de Buenos Aires y Córdoba que ya lo habían hecho en 1996; y de la ciudad de Buenos Aires que se encuentra en proceso de toma de decisiones. Estos documentos curriculares fueron el centro de discusión en cada provincia. Además se intercambiaron ideas y experiencias entre diferentes zonas del país.

La puesta en común de información y proyectos se realizó a través de seminarios cooperativos federales para la transformación curricular.

Como resultado de ese trabajo se llegó a finales de 1997 con las versiones avanzadas de los documentos curriculares de la mayoría de las provincias y con la decisión tomada o casi tomada de implementar la EGB 3 en todas ellas.

Así, 1998 resultó un año clave para asentar la nueva estructura del tercer ciclo. Porque en definitiva es cuando se generalizó su aplicación en todo el país, aunque de diferentes maneras. Algunas provincias optaron por la implementación masiva gradual similar a la de Buenos Aires, y otras eligieron la implementación a escala, es decir, limitada a un grupo de escuelas, antes de su generalización. Atrás quedaron los miedos y las resistencias lógicas de la comunidad docente y aquella brecha que había entre los maestros primarios y los profesores de enseñanza media. Es posible observar ya un trabajo en conjunto enriquecedor tanto para docentes como para alumnos.

Cómo fue el proceso de trabajo

Durante 1998 se hicieron dos reuniones para evaluar el proceso de implementación. La primera fue en Catamarca, con las provincias que eligieron realización a escala, y la segunda en La Plata, con las provincias que optaron por la variante masiva.

Por fin, todas las provincias del país hicieron una puesta en común en el Séptimo Seminario Cooperativo para la Transformación Curricular en Chapadmalal. Pero ya entonces los expertos de las diferentes provincias y los técnicos del Ministerio de Cultura y Educación de la Nación habían advertido la necesidad de establecer una estructura curricular básica (ver Zona Educativa números 25 y 26), marco referente para todas las jurisdicciones. Se trata de una forma de organizar los contenidos y distribuirlos en el tiempo de clase disponible dentro del ciclo de la manera más conveniente. De este modo, por ejemplo, se establecen los mínimos de horas para el desarrollo de los CBC en los distintos espacios curriculares y se deja libertad a las provincias y, en última instancia, a cada institución para que distribuyan esas horas de acuerdo con su realidad. La construcción consensuada de esa estructura curricular básica fue, de hecho, el otro gran paso dado este año. La tarea no fue sencilla. Mientras se analizaban y se seguían las problemáticas particulares de implementación de la EGB 3 en cada provincia se diseñaron, además, distintos tipos de estructuras curriculares básicas. Una vez que esos borradores de trabajo estuvieron listos se discutieron entre los ministros de Educación provinciales agrupados en cinco regiones. Cada región consensuó un documento que elevó al Consejo Federal de Cultura y Educación, ámbito para la discusión y los acuerdos de las políticas educativas nacionales. Allí se aprobó en septiembre un documento único. Esta estructura curricular básica estipula un mínimo a alcanzar de 2.700 horas reloj para la EGB 3. Ninguna asignatura de duración anual puede tener menos de setenta y dos horas reloj. Esto apuntala el principio de oportunidades equivalentes en el aprendizaje e impulsa la organización de los Contenidos Básicos Comunes dejando márgenes suficientes para la diversidad en cada región. El documento aprobado no sólo incluye a la EGB 3 sino también se acompaña con la aprobación de toda la estructura curricular básica para la Educación Polimodal.

Expectativas para fin de año

La estructura curricular básica de la EGB 3 intenta dar una respuesta técnica a los problemas históricos de la enseñanza media: la fragmentación de los contenidos y el tratamiento superpuesto y repetido de muchos temas. Por supuesto, la estructura curricular en sí misma no es la solución sino una herramienta que permite un modo de trabajo que atienda a esos problemas. Los conceptos que tiene en cuenta la nueva estructura curricular son: cargas horarias mínimas anuales para los espacios curriculares, el avance en la definición de un perfil de la función de orientación y tutoría, no más de diez espacios curriculares por año (evitando así la inflación curricular).

Actualmente se está trabajando en un documento de orientaciones para la acreditación, promoción y evaluación que se empezó a discutir en la séptima reunión del seminario cooperativo en relación con la EGB 3. Antes de que termine el año estará listo el borrador que incluirá, además, la Educación Polimodal, contemplando de este modo la articulación entre los dos niveles.